martes, 14 de mayo de 2013

Cuando el temperamento alarma

Es el cuerpo quien nos da alarma. Él avista y alcanza sus objetivos antes bien definidos. Cuando no se tienen unos fijos, debemos ir a por ellos búsqueda mediante. No es sencillo. pero más improductivo sería quedarse quieto y distante de ese, nuestro espectral objetivo.
Leo y releo José Ingenieros. Pero no quiero imitarlo ni alcanzarlo. Más bien aplicar a la realidad ciertos conceptos, unos que sirven. Los que no, reformularlos en pos de un nuevo ideario. Su legado tiene a los jóvenes como únicos destinatarios.
Y como todo fluye y deviene, las ideas que defendemos en un momento, en otro pueden ser un flojo sustento; debiendo así ser humildes y aflojar la cuerda, dejando esa idea irse por otra senda, escuchar otras y formar nuevas ideas.
Ideas, ideas, ideas... cuando el temperamento alarma, algo avivará la llama.

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