¿Por qué estoy indignado? La pregunta debería ser si tendría que estarlo.
Bueno, una u otra, son de simple resolución finalmente.Sencillamente, lo estoy y ya.
Por eso decidí consultar a un analista acerca del inconveniente. No tenía tiempo de parlar conmigo mismo, menos con el sabelotodo cibernético. ¡Al carajo con las redes! Son harto innecesarias en ciertos momentos.
Sólo halla uno allí información y más y más información. Pero conocimientos logrados por aprehensión... ¡Ni hablar! El cero lo dibujaría a la perfección la luna llena de un estridente blanco manchado que acabo de ver... no hará más de dos horas, a las seis de la madrugada.
Información, vacíos, huecos, flúor, etc. ¿Y qué lugar queda para el conocimiento?
hasta ahora no lo sé. Yo mismo soy una postal de la ignorancia en estos momentos.
Pero como dije en el post anterior, «no, no lo haré», no me derrumbaré.
les dejo la charla con mi analista. Fue muy breve. No había tiempo para secretos ni escondidas pueriles. Todo urgía y era, por ello: inmediato.
«Estoy preocupado. Más bien, INDIGNADO. ¿Hasta cuándo deberemos todos sentir esta culpa doméstica y tan férrea, que hasta pareciera normal y coetánea y con tendencias a la recidiva en el futuro? Usted lo sabrá mejor que yo. No estudié el concepto "indignación", pero seguramente usted en todos sus años de estudio... sí, seguramente usted lo oyó...».
Aguardé su resolución frotándome las manos, desafiándola a ella y a mí mismo y al mismísimo fraude al que me estaba sometiendo al pretender que otro solucionara mis escollos íntimos.
«Levántese y ande. Tres años fueron excusa más que suficiente para su tratamiento. ya es hora que lo haga por usted y nadie más. AH. Tome. No le servirá de mucho, pero es un obsequio con alto valor espiritual. No, no piense. Si así lo hace, lo perderá. Saludos».
Aventó algo sin materia por el éter. Quedó pululando unos segundos, se desvaneció. Dejé de frotar mis manos y le di un abrazo ferroso.
Al diablo con Cronos y sus excusas temporales.
Tomé la ruta más sencilla, trabajar.

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