viernes, 3 de mayo de 2013

Disparos para todos

Cuando Sábato escribió «La Resistencia», todo me pareció tan normal. Pues comparto su misma sapiencia.
Hoy día debería ser reeditado. Sí. Hay cuestiones sabrosas para agregar en tal prosa. Una es la justicia mediática. ¡Es fabulosa! No hay una institución que solucione las malezas injertas en el riñón de mi maltrecha Nación. Pero sí moscas verdes cogitando en una reunión de televisión en torno al infortunado gruñón, a quien, por poca fortuna, le tocó ser bufón el día de hoy. No rememoro aún su nombre, sólo su apodo: «el zumbón».
No es azaroso. Luego son los mismos medios quienes emprenden, en masa y sin mesura, cuan locomotora que no teme perder su lenguaje y es obscena, soflamas en favor del juez y la piedad y no se cuántos verbos, adjetivos y sustantivos más. Por dentro me inquiero: ¿por cuánto tiempo más estaremos quietos?
Si Sábato me dejara, tan sólo por un día, plasmar mis herejías en torno a esas sabandijas... No lo dudaría, ¡él sería el primero que me aplaudiría! Mas no sería al único en cederme tal cortesía, ya que detrás de mi varios se apostarían; con diplomacia unos, con descortesía otros; pero, al fin, todos con la misma apatía hacia los medios y la insuficiencia verídica televisiva.
Sólo hechos, cuentos y desvíos vivimos hoy. Confusiones para tu cautiverio. Luctuosa escena del hombre moderno.
¡Al carajo con tus moralejas, galán de momento! Tomaré mi tequila y haré un primer disparo, contra mí primero. Versus el tiempo luego.

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