martes, 28 de mayo de 2013

Aromas que regresan, 1820.

Es inevitable que discurra en éstos momentos cuánta similitud hay entre un tiempo y otro, a pesar de los años que han corrido bajo éstas aguas, antes río claro, hoy turbio y de heces parasíticas anegado.
Retrocedí al 1820, tiempo en que hubo anarquía en Argentina. No se sabía quién diantres gobernaba, se sucedían los personajes como calzones cambia uno en el transcurso de la semana.
Luego, un gobierno, el de Martín Rodríguez. Su ministro Rivadavia fue un pilar indiscutible para que hoy estemos hablando de «Nación». Reforma educativa y eclesiástica, fueron fundamentales.
Pero... siempre hay un pero. Un conspirador, partidario de la Restauración, el Dr. Tagle. Mientras aquél ya mencionado estaba en campaña militar junto con Rondeau, informantes se movieron cuán avispas en su avispero, y prepararon todo para el golpe que depositó a Rosas en el poder.
Rosas, desde sus feudos, recibía toda la información. Y sin que los del bando de Rodríguez y Rivadavia se enterasen. Los eclesiásticos, o del partido apostólico, mejor dicho, habían ganado su batalla.
Pero... cuál es el aroma que vuelve con ese picante del 1800 y tantos, ya dos décadas avanzado.
Es la tiranía rosista, la cual me hace acordar a ésta de hoy. Es el conspirador Tagle, lo que me recuerda a un tal D... Son la religión rosista, el terror y otros tantos más ecos del ayer, lo que me hacen acordar al hoy. Son los tres que pasaron cuando un conspirador derrocó a un gobernador, porque en el XX hubo un período que tuvo tres gobernadores.
Rosas tenía un feudo, los de hoy también lo tienen. Y volver hacia atrás significa prebendar la economía de un país. Dejar «el feudo» en manos de unos pocos. Aislarlo por completo. Pasarse de mano algo quemado, fingir que lo reestructuran, para volver a hacerlo pedazos.
Qué sentido tiene hacer tanto revisionismo... creo que los aristócratas que no vemos, pero sabemos están, se divierten. Sí, si ya le puedo ver a ese el riso que le nace ante mi escrito.
Sólo hay programas que hacen justicia, porque no hay justicia. ¿Los medios haciendo justicia? Vaya si no es eso estulticia...
Volvemos a ser feudo, pero sin ser dueños de un extranjero. Volvemos a la anarquía de los poderes y representantes. Volvemos a un aislamiento.
Falta que volvamos a reclamar libertad, como bien lo supieron hacer Moreno y Alvear.

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