jueves, 10 de enero de 2013

La vuelta de un fantasma

He decidido volver por los lectores. Aquellos anónimos y sin huella; y también por esos que algún que otro rastro por estos senderos, han dejado.
Es en éste preciso instante en que me está urdiendo la necesidad de hacerlo. Como si una Fuerza destinada a la beldad de la Vida me dijese "¡ellos te esperan y de ti nada veneran!". Yo también los espero.
Aquí todo brilla. Estoy a salvo. El candor de los Seres no deja de alumbrar, cuan candelero de ocho brazos, todo lo que Ustedes obran, crean, deshacen y recrean... ¡círculos infinitos, si los habrá!
En el reposo de las almas, sumí mi fatiga, en baños de aceite y ungüentos de Esperanza. La Voluntad me robusteció. ¡Y es por ello mismo que el fantasma reapareció!
Les obsequio mi tiempo. ¡Ah! Y también mi toga, de flecos multiformes. Con ella, todo lo que ande por ahí, suelo y cultiparlo, podrán Ustedes maniatar. No es necesario que se las obsequie. Imaginarla, y ya.

Fragmento de un hijo de un padre a otros hijos de otros padres. 198...